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El libro de María Rosa

EL ESQUILEO, TRABAJO, CULTURA Y COMUNICACIÓN EN LA SERRANÍA DE GUADALAJARA (Resumen)


PortadaMinEl libro cuya portada se reproduce a la izquierda es un estudio realizado por Dª. Mª. Rosa Nuño Gutiérrez sobre el origen y desarrollo del habla de la mingaña.

Posiblemente sea la única publicación que verse sobre este habla realizada sobre una base de investigación científica, exhaustiva y rigurosa.

En él, no sólo se da una relación de vocablos de mingaña. Se analiza el entorno geográfico en el que surgió, el entorno social y cultural de las personas que la utilizaban y se realiza un análisis gramatical y lexicográfico del habla de la mingaña.

Los interesados en adquirir un ejemplar pueden dirigirse por correo electrónico a la autora del libro: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Lo que en esta página aparece no son mas que unos pequeños apuntes a modo de resumen del libro.

 

El libro está dividido en tres partes y unos apéndices:

  • En la primera parte se realiza un análisis económico y demográfico de la zona de Fuentelsaz (en el libro aparece como Villanueva del Saz. En este tipo de trabajos es costumbre no mencionar el nombre real del lugar sobre el que se hace el estudio).
  • La segunda parte entra a estudiar las actividades económicas desarrolladas por los usuarios de la mingaña y su organización interna como grupo.
  • La tercera parte, sobre todo, está dedicada al análisis gramatical de la misma.

La localización geográfica del "conocimiento y uso" de la mingaña se reduce a Fuentelsaz y en menor medida a la vecina localidad de Milmarcos. No existe sin embargo un origen perfectamente definido y demostrable documentalmente.

Los principales conocedores y usuarios de la mingaña han sido los trabajadores dedicados a las actividades propias del tratamiento de la lana: esquileo y cardado y manufactura de colchones. Esta última actividad ya desaparecida.  No obstante, en Fuentelsaz no hay nadie ya sea mayor, joven o niño que no conozca un buen número de palabras y frases de mingaña.

 

Esquilador1 El esquileo consiste en cortar la lana a las ovejas. Se realiza hacia el final de la primavera y el motivo principal de hacerlo es además de recoger la lana para posteriormente venderla, en la actualidad su bajo precio no compensaría el trabajo, es la de liberar a la res del calor que ésta le proporcianaría en el verano. 

 

El cardado de la lana consistía en ahuecar la lana al pasar sucesivamente vellones de ésta por dos tablas de madera repletas de clavos, denominadas cardas. Las cardas mediante dos mangos eran movidas en sentido horizontal y contrario la una a la otra, con este movimiento se conseguía que los vellones de lana quedaran esponjosos y listos para la hiladura.

  

Para la realización de colchones primero era necesario "varear" la lana. Esta tarea se hacía mediante una vara larga y flexible, normalmente de mimbre, con el objeto de dejar la lana aireada y esponjosa. Una vez terminado este proceso se introducía en una tela y se cosía a mano.  


TijeraEsquilarDesde sus orígenes el esquileo se realizaba con tijeras, pero hacía el año 1930 se comenzó a utilizar una esquiladora manual, una auténtica revolución.

El artilugio consistía en un trípode del que salía un brazo móvil de hierro rematado por una cuchilla que, gracias a la fuerza que producía una segunda persona al girar una manivela, se movía de derecha a izquierda sin parar.Maq.Esquilar1

 Hacia el año 1963 las máquinas de esquilar empezaron a ser eléctricas, esto que por una parte supuso un gran avance, por otro, límitaba la movilidad de la cuadrilla que tenía que mantener de base de operaciones un local donde hubiera luz eléctrica. Con la aparición de los generadores eléctricos por gasoil esta limitación desapareció.

 

El habla de la mingaña se aprendía por proximidad y también por necesidad, es decir, todo aquel que se iniciaba en el oficio tenía que conocerla. Ésta era la única manera de integrarse. Durante las campañas del esquileo y en el horario de trabajo - prácticamente todo el día- el grupo únicamente se expresaba en mingaña.

 

La mingaña surgió como una manera de "defensa" en la relación amo-esquilador. La forma de mantener una pequeña independencia y poder expresarse en y sobre el trabajo con total libertad, aunque normalmente se procuraba no utilizarla si el amo estaba presente.

 

Estos son unos ejemplos de conversaciones comunes.

 

"Otra escacha muy roma, acurbaba allí las cariñenas y las lagunas, y to del iruecha y los marmones dicandole y que no las chitamos. Aquella era una escacha mu roma."

Una mujer muy mala, tenía alli los chorizos y las costillas y todo el cerdo y nosotros mirándolas y no las probamos. Aquella era una mujer muy mala.

 

"Acurbábamos a los vilaches y a pistolera a los don Juanes."

Íbamos a los pueblos y a dormir a los pajares.

  

"Y miá, no acurbábamos una jodida escacha que nos chafara la bigona, la teníamos que chafar los marmones."

 Y mira, no teníamos una jodía mujer que nos hiciera la cama, la teníamos que hacer nosotros.

  

La jerga de la mingaña se caracteriza por regirse mediante unas reglas idénticas a la lengua bas: el castellano. La sintaxis no cuenta con ningún rasgo propio y las diferencias más importantes se deben al cambio del significado de las palabras.

  

El sustantivo .

Existe un gran número de sustantivos. El género, forma y número se construye igual que en el castellano.

 

El vilache pa los carroños. ¡Ah! con la fornique, el cho, ¡aún verdad la pinchamos! No tuto cho ¡eh! con oreta de la vindela.

El pueblo para los viejos. !Ah! con la estufa, el vino, !aún verdad bebemos! No todo vino ¡eh! con gaseosa.

 

El verbo.

En mingaña prácticamente sólo existe una conjugación verbal, la terminada en -ar, exceptuando: anitecer, vencer, turdecer, batir, freñir, tañer.

Prácticamente en su totalidad son verbos regulares y su conjugación es como en el castellano. Algunos verbos se caracterizan por ser compuestos, es decir, formados por un verbo que expresa una acción general y un sustantivo, para concretar más la acción, "garriar las dianas el infante" (mamar). 

 

El pronombre.

  • Pronombre personal:

 Las personas de la acción son dos fundamentalmente: Limes (yo), el marmón (yo, tú, él). Los morfemas de número se construyen añadiendo la terminación -es del castellano: los marmones (nosotros, vosotros, ellos).

 

  • Pronombres posesivos:

 Se utiliza de nuevo el marmón junto con los propios del castellano (el marmón). En mingaña no se distinguen las diferentes categorías de persona (1ª, 2ª, 3ª).

 

"Que cañameras acurbaba el vale"  (¡Qué mal genio tenía mi padre!)

 

"Pero el vale del marmón"  (Pero tu padre)

 

"El vale del marmón. El vale del trapa tonís"  (Mi padre. El padre del pequeño)

  

Los numerales.

Generalmente los números son utilizados como cómputo de objetos y sobre todo para calcular dinero, expresar la edad, etc. Son los tres primeros números los que juegan un papel fundamental en esta función: Solitario, Fajo y Trinidad. A excepción del 1, los restantes números pueden ir en plural. A partir del 4, el numeral funciona como multiplicador y los números se cuentan por pares, mientras que a los impares se les añade la fracción "miqui" o mitad de uno.

 

2 fajos (4).  

2 fajos y miqui (5).  

3 fajos o trinidad de fajos (6).

 

"Acurbamos fajo carroños" . (Somos un par de viejos

"Acurbo 39 fajos de luceras" . (Tengo 78 años)

"El limes acurba 7 fajos de corticos". (Tengo 14 conejos)

  

Una vez alcanzado el número 100 pasamos a hablar de "cañás" y se añaden ceros, para determinar las siguientes cantidades:

 

1 cero de cañás (100)

10 ceros de cañás (1.000)

100 ceros de cañás (10.000)

 

En cuanto a las fracciones, sólo se utiliza el numeral medio o mitad: miqui. "¡ Acurbamos un pistolo! ... En miqui vizcaya la pedregá, como en la molda se quedaba el plato". (¡Teníamos un hambre! ... En media hora la pedregá, no quedaba nada en el plato).

  

El adjetivo.

 Los adjetivos son escasos y de escasa expresividad. Entre los adjetivos de comparación podemos citar: gallardo (bueno), romo (malo), gros (grande), cañás (mayor), tonís (pequeño), trapa (menor). Para el superlativo se añade "muy".

 

El adverbio.

Sólo se utilizan los siguientes: 

  • Adverbios de tiempo:

Toprón (pronto), turde (tarde), maina (mañana).

  • Adverbios de lugar:

En el sitio (aquí), aforata (afuera), arribudo (arriba), abaixo (abajo).

  

Otras características.

Metátesis: Toprón (pronto), escofres (fresco), taplá (plaza), tutos (todos).

Metonimias: Valencia (arroz), Cimballa (harina), Palencia (mantas), Moncayo (nieve), San Blás (garganta), San Valero (brazos).

Referentes que ha dado lugar a varios términos: Garibaldi, marino (gato), Chanís, ruido, miquetilla (pan).

Préstamos de otras lenguas:

Del vasco: oreta (agua), chacurro (perro), carriza (piedra)

Del catalán: Formache (queso), morchetas (judias), nite (noche)

Del caló: trena (cárcel), piltra (cama)

Del francés: gros (grande), vilache (pueblo)

Castellano no evolucionado: falar (hablar), filandiar (hilar).

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